Abordar el tema de la vida asistida con un padre anciano no es fácil. Después de todo, los hogares de ancianos no tienen precisamente la mejor reputación, y los centros residenciales a menudo generan temores sobre la mortalidad, la pérdida de la independencia o el abandono del hogar familiar.
Sin embargo, una persona que cumple 65 años tiene casi un 70% de probabilidades de necesitar algunos servicios de cuidados a largo plazo en los años que le quedan. Por difícil que sea la conversación, no es algo que deba retrasarse. De repente, puede ocurrir una afección médica o un accidente que haga que la vida asistida sea una necesidad inmediata.
Tener una conversación continua y colaborativa con tus padres sobre los planes de cuidados a largo plazo puede aliviar la ansiedad y la incertidumbre de todos sobre el futuro. Cuando hables con tus padres sobre los cuidados a largo plazo, siguientes consejos puede ayudarlo a guiarse:
Comience la conversación con anticipación
Si es posible, hablar sobre la vida asistida mientras tu padre mayor aún es independiente y activo hará que el tema sea mucho menos amenazante. Mantén una conversación informal y concéntrate en planificar para el futuro. No tienes que decidirlo todo de una sola vez, sino que debes tratar de mantener una conversación continua.
Manténgalos involucrados en las decisiones
Si tus padres pueden hacerlo, involúcralos en el proceso de decisión sobre dónde vivirán y el tipo de cuidado que recibirán. Llevarlos a recorrer las residencias o comunidades les permitirá experimentar de primera mano cómo será su nueva comunidad. Respetar los deseos de tus padres puede hacer que la transición sea mucho más fácil si saben qué esperar.
Respete sus preocupaciones
Es comprensible que muchas personas mayores se resistan a la idea de un centro de atención, incluso si, en última instancia, es lo mejor para ellos. Es posible que no quieran renunciar al control de sus vidas, vender su casa o reconocer que su centro de atención probablemente será su última residencia. Es fundamental escuchar estas preocupaciones y asegurarles que vivir en la tercera edad puede mejorar su independencia, su vida social y sus actividades diarias.
Mudarse a un centro de cuidados a largo plazo asusta a muchas personas mayores. Hablar temprano con tus seres queridos sobre la vida asistida y escuchar sus preocupaciones y necesidades puede facilitar las cosas a todos los involucrados cuando llegue el momento.



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